"La Energía Nuclear es Cara, Sucia y
Peligrosa"
por el Ing Carlos Rey
Una verdad a medias suele ser más peligrosa que una mentira.
El utilizar datos ciertos para sacar conclusiones equivocadas
suele confundir al lector desprevenido.
La metodología comunmente empleada contra la
nucleoelectricidad suele incluir información de hechos
impactantes de nuestra realidad, que no tienen nada que ver
con la actividad nuclear pero que maliciosamente se atribuyen
a esta.
Los argumentos del título son los más utilizados contra la
generación eléctrica de origen nuclear. Analicemos cada uno
de ellos:
"La Energía Nuclear es Cara"
Según la metodología fijada por la Secretaría de Energía, para
poner en funcionamiento a las máquinas generadoras
(resolución Nro. 61/92), la generación eléctrica de origen
nuclear es la más barata, con excepción de la generación
hidráulica y una pequeña usina térmica de Neuquén.
La selección de generadores para cubrir la demanda eléctrica
se produce por costos variables crecientes (de más barato a
más caro). Primero se pone en funcionamiento a las centrales
hidráulicas de base (costo de combustible cero), luego a las
centrales nucleares, y por último el resto.
Que el combustible nuclear es mucho más caro que el gas o el
petróleo es cierto, pero es también una verdad a medias. Es
más caro por kilogramo, pero el alto contenido energético de
éste, tremendamente superior al de los combustibles fósiles,
hace que la incidencia del combustible en el valor de la
energía eléctrica producida es sensiblemente inferior a
todo el resto de la generación térmica. Si tuvieramos 5
centrales nucleares más, el costo de la energía sería
bastante inferior al actual y todos pagaríamos un poco
menos por lo que consumimos.
De acuerdo a una regla básica de la generación eléctrica,
cuanto menor resulta la incidencia del combustible -en el
costo de generación- más elevada es la inversión necesaria
para la construcción de la central y, por lo tanto, más elevada
es la incidencia de la amortización.
Si ponemos en orden creciente los costos de construcción,
tenemos como más baratos los de centrales que utilizan
combustibles fósiles, luego los nucleares, después las
hidráulicas y por último las más caras, las eólicas y solares.
Si, en cambio, las ordenamos por costos crecientes de
combustibles vemos que es exactamente a la inversa. Las más
baratas son las eólicas y solares, luego las hidráulicas,
después las nucleares y por último, las más caras, las de
combustibles fósiles.
Cuando uno quiere hacer un análisis correcto -qué es caro y
qué es barato- se debe especificar bajo qué parámetros se
trabaja. Es necesario contemplar los costos totales de
generación (amortización de la inversión + combustible +
costos operativos).
Como en nuestro país disponemos de gas natural con precios
muy inferiores a los costos internacionales, en la Argentina
hoy son más económicas las turbinas de gas o las usinas de
ciclo combinado -cerca de centros de consumo que dispongan
de gas natural- que las centrales nucleares o las represas
hidroeléctricas.
Así también lo entienden los inversores privados. En nuestro
país, todos los proyectos importantes en firme, de nueva
generación eléctrica, son de esa característica (turbinas de gas
o ciclos combinados).
Ahora bien, esta situación va a cambiar si el valor del
petróleo supera los 26 u$s el barril (actualmente es
aproximadamente 20) y si el gas natural acompaña a ese
crecimiento, situación que no se espera para antes del 2000
(algunas proyecciones la sitúan en el 2005 o más lejos).
Cuando suceda, las centrales nucleares y los proyectos
hidroeléctricos serán nuevamente los más económicos.
En el mundo el espectro es muy variado. Hay países donde la
opción nuclear sigue siendo las más barata (Japón, Corea,
Francia, Bélgica y Rumania entre otros) y tienen importantes
programas de inversión en generación eléctrica de origen
nuclear. En otros los combustibles fósiles resultan, por ahora,
más convenientes (en términos estrictamente
económico/financieros) y han optado por estas fuentes.
En conclusión, la generación eléctrica de origen nuclear es ni
las más barata ni la más cara. Es una opción más, conveniente
o no de acuerdo a las condiciones particulares de cada país y
a su momento histórico. Seríamos muy tontos si nos negamos
la posibilidad de usarla, sin efectuar un análisis completo de
costos y beneficios.
"La Energía Nuclear es Sucia"
Toda actividad humana genera residuos. El extremismo
ecológico exige volver atrás, detener todo: ni un gramo más de
residuos domiciliarios, industriales o nucleares. No plantea la
gestión de estos residuos, para hacerlos inofensivos, sino la
detención de todo aquello que genere residuos.
Salvo que sea una especulación para aprovechar los
sentimientos de la gente, no se da cuenta de cuales serían las
consecuencias: desempleo, hambre, frío, acortamiento de la
vida, regreso de enfermedades que creíamos superadas, etc,
etc.
El planteo es volver a la vida natural. Es un objetivo muy
romántico que se podría aplicar si en el planeta hubiera diez o
veinte millones de habitantes, no los seis mil millones
actuales.
En este tema, las actitudes románticas sirven para declamar,
pero no para vivir. El ecologismo inteligente plantea usar la
ciencia y la tecnología para proteger el planeta, hacer uso
medido de los recursos naturales y lograr una adecuada
gestión de los residuos que vamos a producir, porque no
podemos prescindir del desarrollo científico, tecnológico e
industrial y sobrevivir TODOS.
Volviendo al tema nuclear, muchos hablan de los residuos
radiactivos pero es difícil encontrar a alguien que los haya
visto, o tenga idea de cómo son. Esto alimenta gran parte de
las fantasías y temores.
Todos los residuos nucleares producidos en nuestro país, en
más de veinte años de generación nucleoeléctrica, están
celosamente guardados por la CNEA, porque en la
actividad EXISTE CONCIENCIA DE GESTIÓN DE
RESIDUOS.
No podemos decir lo mismo de los residuos industriales,
hospitalarios o domiciliarios. Se tiran alegremente en
basureros a cielo abierto. Como consecuencia, escuchamos de
aves empetroladas, de envenenamientos y muchas otras malas
noticias.
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